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El chupete y el desarrollo craneofacial de los niños

Los recién nacidos tienen un reflejo innato de succión que permite su alimentación y les tranquiliza. Por ello, ofrecerles el chupete al despertarse o cuando lloran hace que se relajen. Se ha demostrado que el uso del chupete es beneficioso en los primeros meses de vida, pero es importante saber cuándo deja de cumplir esta misión y empieza a producir problemas en el desarrollo craneofacial de los niños. Estudios recientes relacionan su uso durante el sueño con disminución del riesgo de muerte súbita del lactante. Otros beneficios del chupete, bien estudiados y demostrados, están relacionados con su efecto analgésico y con el estímulo de la succión no nutritiva en niños prematuros y recién nacidos. Unos consejos para realizar una adecuada elección y uso del chupete: Para que el chupete sea seguro debe estar hecho de material plástico, tener bordes redondeados, poseer una anilla o tirador que permita extraerlo de la boca, la tetina no puede ser superior a 3,3 cm y la base debe ser lo suficientemente grande para evitar que el niño pueda introducirse todo el chupete en la boca, con el consiguiente riesgo de asfixia. Para evitar efectos adversos del uso del chupete se recomienda limitar su uso hasta el año de vida. Cuando se utiliza más allá de los 12 meses de edad, aumenta el riesgo de problemas dentales y de desarrollo del lenguaje, así como de accidentes. Nunca se debe untar el chupete con sustancias azucaradas, ya que aumenta el riesgo de caries. Muchas caries del biberón provienen del mal uso del chupete, si se impregna en líquidos azucarados para calmar al bebé o niño antes de dormir. Recuerda que también puedes transmitirle las bacterias que producen caries al bebé si chupas su chupete para “limpiarlo” antes de ponérselo.   Foto de Vera Kratochvil.

«Juntos nos ocupamos de vos esperando que tu apariencia sea la que esperas»